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3º B del IES Grupo Cántico

Premio sobre el fomento de la convivencia

Ganadoras: Judit Jiménez, Paula Martínez y Sara Guadix

 

Premio sobre el fomento de la convivencia -

Premio sobre el fomento de la convivencia -

30/10/2015

Las ganadoras del concurso sobre el fomento de la convivencia han sido Judit Jiménez, Paula Martínez y Sara Guadix, de 3º B del IES Grupo Cántico.

La redacción ganadora es la siguiente:

 

                                        LA PIEZA

 

Eris seguía acurrucada bajo las sabanas de su cama con la finica compañía de su conejo Mr. Ears, y comenzó a oír el griterío proveniente del pasillo cuando los chicos volvían del comedor, al que ella, como el resto de los días, no había asistido. Volvió a acurrucarse temiendo que la puerta se abriera de un momento a otro. Pero el barullo se desvaneció gradualmente conforme los alumnos se iban alejando por el corredor. Suspiro. Sin quererlo, comenzó a rememorar aquellos recuerdos que no conseguía disipar de su mente.

 “Estaba en mi habitación, pero... ¿por qué? Ah, si, mama me había pedido que saliese del salón porque tenia que hablar con papa de asuntos de mayores. Nunca pensé que los asuntos de mayores se solucionasen así. No me gustaba irme a mi habitación, porque eso suponía oír los gritos de mi madre fundidos con el ruido de algún que otro jarrón roto mientras abrazaba mi conejito sin poder hacer nada.

Llevaba mucho tiempo pensando en tomar partido de la situación, y aquella tarde pensé en entrometerme, pero ¿por qué no lo hice solo 30 segundos antes de aquel grito? Tardé unos segundos en asimilar lo que estaba pasando, pero instantes después, la policía derribo la puerta y se encontró en la misma situación que yo; claro que para mi, aquella mujer tirada en el suelo era mama, y para ellos, era otro caso al que habían llegado demasiado tarde.”

Volvió a enterrar la cara en la almohada, sumida en sus recuerdos, cuando alguien irrumpió en su habitación; era la directora del centro. 

-Eris, supongo que la plaza vacía del comedor Serra tuya... otra vez.

 La chica la miro de reojo y respondió en voz baja:

 -Total... nadie me ha echado de menos.

 La directora no tuvo más remedio que salir de la habitación sin una respuesta que le permitiese sacar algo en claro. Era rara aquella tal] Eris. Realmente tuvo que trastornarle mucho lo que quiera que le hubiese ocurrido antes de entrar en el internado.

 Eris se giro hasta colocarse boca arriba en su cama, mirando a Mr. Ears a sus ojos de botones.

 “¿Te acuerdas cuando mama te cosió los ojos con los botones de la chaqueta que mi padre rompió?

Mr. Ears... Me recuerdas tanto al acento de mama...”

 Volvió a sonar la sirena que indicaba el comienzo de las clases de por la tarde. El pasillo se llenó de nuevo con el griterío de los demás estudiantes. Se supone que debería levantarse de la cama y unirse a ellos, pero no lo hizo. No tenia ganas de volver a escuchar insultos, humillaciones ni soportar mas golpes. Pasadas las dos horas de clase y la cena, a la que volvió a negarse a asistir, se apagaron las tenues luces de las habitaciones y ella cogió a Mr. Ears y se dirigió al pasillo sigilosamente. Entorné la puerta y contemplo el pasillo Vacío: era hora de dormir. Y en ese preciso instante se dispuso a salir una noche más.

Mientras andaba por la calle sumida en sus pensamientos, saco de su bolsillo una pequeña consola con la que solía matar el tiempo jugando al tetris. Una vez mas desistió porque no conseguía encajar todas las piezas... si solo fuese esa pieza la que no encajaba... Levanto la vista de la pantalla y se encontró delante de unos contenedores. Le llamo la atención algo demasiado brillante; hacia tanto tiempo que no veía algo brillar... Se acerco, curiosa y comprobó que era un reluciente espejo. Poso la mano en é1, tímidamente, y casi al instante sintió que la abducida. Sin embargo nada había cambiado, seguía junto a los contenedores, y, pensando que se debería a la falta de sueño, emprendió su vuelta al internado.

 A la mañana siguiente la despertó su compañera de habitación, la cua1, tiempo atrás, deserto de serlo. Eris frunció el ceño extrañada cuando la reconoció.

 -Buenos días, corre, levántate o nos quedaremos sin desayuno. - le dijo Iria sonriendo.

 -¿Iria? ¿Y esa cara? Ni que fuese una desconocida.

 —Si bueno... ya voy. -Mascullo Eris, confundida. Hacia mucho tiempo que no tenia una compañera de habitación que la despertase.

 -¡Date prisa!

Minutos después bajaba detrás de Iria al comedor. Para su sorpresa, la mayoría de la gente la saludaba sonriendo, y nadie intenté ponerle la zancadilla aquella mañana. Eso la hizo animarse a ir a clase. Le sorprendió ver que casi 1e gustaba y al final del DIA se sentía integrada en el grupo.

 “Esto es muy raro...” pensé mientras volvía a encender la consola del tetris. Volvió a comenzar aquel nivel en el que tantas veces se había atascado, y sorprendentemente, lo resolvió con insultante facilidad. Todas las piezas que iban saliendo encajaban perfectamente con las anteriores y formaban unos cimientos gélidos para el resto de las piezas. Pasaron los días, y eso de que todo el mundo estuviese completamente de acuerdo con ella todo el tiempo le resultaba agobiante. Necesitaba de otras opiniones y otras ideas. Todo era demasiado sencillo y demasiado simple, las piezas encajaban demasiado fácilmente. Dada esta situación, se paré a pensar como había llegado a ese punto. Pensé en esa mañana, pensé en como su Vida dio de nuevo un cambio radical, recordé como ella se comportaba de manera despectiva, y los demás la correspondían con desprecio y faltas de respeto...pensó que simplemente la discordia se apoderaba de su DIA a DIA. “Discordia... eso me recordaba a algo... Claro, el significado de mi nombre. Mama solía contarme que Eris era la diosa de la discordia... ahora todo tiene sentido” No logro descifrar como cambio todo exactamente. Recordaba vagamente algunas imágenes. Y de repente, un Vivido recuerdo golpeo su mente: el espejo. Todo cobré sentido, no había sido falta de sueño, al posarse en él, se había transportado a una especie de mundo paralelo. Cogió a Mr.Ears, y sin pensarlo dos veces, salió corriendo por la puerta, sin importarle lo que dejara atrás. Se encontraba de nuevo delante de los contenedores, y del dichoso espejo. Un impulso la llevo a arrojar la consola del tetris contra e'1, haciéndolo estallar en mil pedazos. Ese sonido le hizo revivir aquel recuerdo que tanto se había esforzado en olvidar. Cerré los ojos y jadeé por un instante; al abrirlos, todo seguía aparentemente igual, salvo por un pequeño detalles los restos del espejo se habían volatilizado, y la consola estaba intacta. La cogió entre sus manos junto a Mr.Ears, y comprobé que las piezas podían encajar, pero había que esforzarse para conseguirlo, dándose cuenta de que acababa de fusionar los dos mundos con sus correspondientes hechos y consecuencias.

 

Judit Jiménez

Paula Martinez

Sara Guadix

3°B