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SOBRE EL FOMENTO DE LA CONVIVENCIA

Ganadora, Carmen María Jiménez Muñoz

Redacciones de alumnos de Secundaria

 

Ganadora, Carmen María Jiménez Muñoz -

31/10/2013

Carmen María Jiménez Muñoz (3º A del IES Duque de Rivas, de Hornachuelos) ha resultado ganador del concurso 'Sobre el fomento de la convivencia' en la modalidad de 'Redacciones de alumnos de Secundaria' con esta redacción. 

 

Una vez escuché en una canción algo como que los profesores nos enseñabais a escuchar, pero no a saber expresarnos. Tal vez por esto es por lo que puede existir un cierto mal rollo entre todos y, tal vez, no solo entre los alumnos. Cuando hay un problema, en vez de pasarnos y hablarlo, nos centramos principalmente en escuchar cómo nos regañáis. Y ya está.

No se trata de echarle la culpa a los profesores, ni de decir que todos sean así. Pero dicen que los humanos estamos hechos de costumbres, que desde nuestras primeras andanzas por colegios siempre existía un maestro que solucionaba cualquier conflicto, en vez de dejar que expresáramos y defendiéramos opiniones. Es normal que aún hoy en día sigamos siendo así, y más si a algunos los siguen tratando como niños de tres años a los que todo se lo tienen que solucionar los adultos. Creo que, en vez de eso, deberían dejarnos madurar y hacerlo ellos con nosotros, ya que la madurez y la forma de comportarte no depende simplemente de los padres, también de los profesores y gente que te rodea.

            Creo que el primer paso para hallar un bienestar en una clase, independientemente de que los profesores caigan bien o no, es sentirte a gusto con tus compañeros. Puede que penséis que es una tontería, pero no es lo mismo llegar a clase y que todo el mundo te mire con cara raras que llegar y saber que tus compañeros te aceptan y te hacen reír.

            En mi opinión, no hay solo una causa por la que puede haber un malestar entre los alumnos, sino que se debe a un cúmulo de cosas, desde la diferencia de edades, pensamientos y opiniones que puede haber en una clase, a las críticas que puedes recibir por la manera en la que piensas, vistes, por la música que escuchas e, incluso, por tu físico.

            Creo que esto sí es algo que se debe a la educación que has recibido: aprender a respetar aunque no compartas cierta opiniones o gustos y, en mi opinión, esto es un motivo de enfrentamiento y malestar, puesto que es imposible sentirse bien en una clase o con un compañero si en vez de preocuparse por la persona que eres le interesa más todo lo dicho anteriormente e, incluso, tu clase social.

            Creo que ante todo, el primer paso para solucionarlo es aprender a respetar pero sin juzgar, permitir que cada persona exprese sus opiniones y pensamientos, puesto que tenemos derecho a ello. Enseñarnos a expresarnos, defendernos a nosotros mismos e, incluso, a dejar de comportarnos como niños en lugar de sentarnos frente a vosotros y, simplemente, escuchar.