Cordobilla | Domingo, 18 de noviembre de 2018

8:00 h. CONVIVENCIA

Educar es cosa de todos

Es necesario asumir que la sociedad entera es educadora, según la docente Lourdes Baena Moreno

LOURDES BAENA MORENO COORDINADORA ESCUELA ESPACIO DE PAZ IES ZOCO 24/10/2018

La sociedad ha cambiado mucho en los últimos años y el trabajo de los profesores de Instituto, que antes eran transmisores de contenidos, tiene cada vez más componente de educar, de enseñar a convivir. La preparación académica y técnica que les transmitimos a nuestros alumnos debe ir acompañada siempre de unos valores de respeto, solidaridad y cooperación que permitan el crecimiento nuestro y el de las personas de nuestro entorno.

Pero educar educamos todos: educa la familia, educa lo que sale por la tele, educa la escuela, educan los vecinos, los amigos, internet… La familia, por lo general, pasa mucho tiempo fuera de casa y, además, los padres que han sido educados en un «aquí se hace lo que dice papá y punto» se han pasado al extremo opuesto y lo que quieren muchos es ser colegas de sus hijos y no tienen autoridad sobre ellos. Los chicos se quedan huérfanos de autoridad en la casa y necesitados de que sus padres les pongan límites. Límites con coherencia y cierta flexibilidad; pero límites que mejoren su forma de actuar y minimicen los peligros a los que se enfrentan.

Muchas veces, cuando los padres quieren hacerlo ya es tarde, y tienen que pedir ayuda porque no pueden reconducir a sus hijos. Para poder enseñar, educar, tenemos que tener autoridad y hay un rechazo a ejercer la autoridad porque se confunde autoridad con autoritarismo. El autoritarismo se impone con la amenaza, la intimidación, la posibilidad de represalias; la autoridad se gana con coherencia, con capacidad de diálogo, con sabiduría; emana del saber hacer, es una autoridad moral.

En el día a día en la escuela surgen muchos conflictos y si ayudamos a los alumnos a resolverlos, van a aprender destrezas para su vida futura. La escucha activa, el ponerse en el lugar del otro, la creatividad para buscar soluciones, etcétera, son capacidades que se pueden aprender. Se pueden transmitir.

ALTERNATIVAS A LOS PROBLEMAS

Para educar es muy importante plantear alternativas a los problemas cotidianos que se basen en la reflexión, el reconocimiento, la responsabilidad y el compromiso. Enseñar a aprender de lo que vemos y vivimos es una fuente inagotable de recursos para mejorar.

Los profesores debemos tener vocación de servicio y quien no la tenga pues a su casa, señores, que nos jugamos mucho. Los políticos también deben tener vocación de servicio, deseo de mejorar las ciudades, las comunidades, el país en el que vivimos y saber hacerlo.

Perjudica mucho a todos el hecho de conocer que estos señores y señoras han utilizado sus capacidades, sus contactos y su saber hacer en beneficio propio, para conseguir títulos académicos, dinero, puestos de trabajo para amiguetes, etcétera. Es lamentable.

Podríamos extendernos hablando sobre las múltiples influencias que son significativas. Pero resumamos con la idea de que a través de la televisión, las redes sociales y los medios de comunicación en general, los niños de hoy son continuamente bombardeados con mensajes sobre conseguir éxito o enriquecerse sin esfuerzo, eludir responsabilidades, obtener satisfacción inmediata de los deseos, acaparar sin límite, ser más por tener más, supervalorar la fama o el atractivo físico... Ahí creo que hay que conectar la preocupación por el efecto deseducador que esos malos modelos suponen: desdicen lo que intentamos inculcar a nuestros alumnos. Nos ponen las cosas realmente difíciles. En buena medida, la escuela parece remar contra la corriente en vez de a su favor.

La actitud más negativa que se puede adoptar es la de continuar pasando la «pelota de las responsabilidades»; de la familia a la escuela y de ésta a las leyes y sistemas educativos. Generamos un sistema de excusas que se alimenta a sí mismo. Es necesario asumir que la sociedad entera es educadora.

Aceptamos la invitación de José Antonio Marina y otros muchos hacia una movilización educativa de todos aquellos que creen que la educación es una creación ética, el procedimiento más noble y eficaz para poner a nuestros hijos, a nuestros conciudadanos, en las mejores condiciones posibles para que sean personas saludables y felices.

No tiremos la pelota, empecemos haciendo lo que esté en nuestra mano. Vale el esfuerzo que requiere.